HOMENAJE A MARISA SANZANO




Hay personas maravillosas que, por la razón que sea, eligen participar de nuestra experiencia y aportar la suya propia, de forma que, juntas, creamos una historia o, mejor dicho, aportamos un capítulo más a una historia mayor.  Esas personas también llegan y se van, como todo, cumplen con su cometido y cierran su propio ciclo dentro de nuestra vida.

Hace 45 años Marisa Sanzano llegó a esta casa de guitarreros empedernidos para hacerse cargo, sobre todo, de los bancos y la contabilidad. Pero aportó mucho más que eso. Y el día 30 de este mes de junio se va. Y lo que sin duda tiene su toque de tristeza, en realidad es algo para celebrar, y recordar todo este tiempo compartido, enriquecido con tantas historias que podrían llenar cientos de páginas. En realidad en este contexto su partida representa, más que una puerta hacia su jubilación,  una  parte del final de un ciclo y la apertura a uno nuevo lleno de posibilidades, de cambios, de renovación. Vamos dejando espacio para los que vinieron después, para los que empiezan ahora, y para los que están por llegar, como hizo ella en su momento,  y esa es también una buena razón para celebrar la vida. Dejamos nuestra parte de experiencia como base para lo que sigue y es el presente y el futuro de una vieja historia.

Hay también que tener en cuenta que ella misma tiene su propia tradición dentro de la nuestra. Su padre, Arturo Sanzano, trabajó con el mío, y con mi hermano, durante muchos años, y fue asimismo la honestidad y la lealtad en forma de un señor gruñón y tierno, sincero hasta lo molesto, pero ese rasgo de su carácter siempre fue de agradecer. Hace poco, muy poco, cruzó otro umbral más definitivo y dejó en nosotros el recuerdo de alguien muy querido y valorado. Asimismo, su hermano (de Marisa), también Arturo Sanzano, aprendió el oficio de guitarrero en nuestra casa, y amó ese oficio desde siempre y hasta siempre, y siguió su camino sin dejar de alegrarse por nuestros logros, y de sentir con nosotros lo bueno, lo mejor y lo no tan bueno. Porque si hay algo que define a esa familia es la lealtad.

Marisa Sanzano ha sido mi compañera en la hoja de ruta de la empresa que me ha tocado dirigir. Ha sido mi amiga, mi apoyo y en gran medida mi protectora, pues cuidó de mí en cada momento como una madre, y eso que es más joven que yo.


Sólo puedo resumir en una frase lo que siento en este momento de cambio en nuestras vidas, y es que si yo pudiera cambiar a Marisa Sanzano, la cambiaría por Marisa Sanzano.

Amalia Ramírez

2 comentarios:

Patricia Martin dijo...

No os conozco,pero después de estas maravillosas letras,quería daros mi enhorabuena por la parte humana que me habéis transmitido.Os deseo lo mejor en esta nueva etapa.Un beso,

Guitarras Ramírez dijo...

Muchas gracias. Marisa ha sido una persona maravillosa con la que hemos convivido durante muchos años y de la que hemos aprendido muchas cosas valiosas, era inevitable tenerla mucho cariño. Creo que es una de las ventajas de las empresas pequeñas y familiares..., supongo que al final todos los que trabajan en ellas se convierten en parte de nuestra familia. Gracias por tus palabras.